Cuatro colombianos están entre los 35 jóvenes latinoamericanos más innovadores del 2019

La revista tecnológica del MIT dio a conocer las 35 personas menores de 35 años más innovadoras de América Latina. En el selecto grupo fueron incluidos cuatro colombianos, que de acuerdo con el reconocido Instituto «podrían estar a punto de cambiar el mundo». ¿Quiénes son y qué hacen?

Cada año, la revista tecnológica del MIT, Instituto de Tecnología de Massachusetts, da a conocer los jóvenes más innovadores menores de 35 años, a quienes incluye en su selecta lista por considerar que sus iniciativas y proyectos tienen un alto potencial para impactar al mundo. Mark Zuckerberg (fundador de Facebook), Konstantin Novoselov (Premio Nobel de Física), Max Levchin (desarrollador de Paypal), Sergey Brin (fundador de Google) y Linus Torvalds (desarrollador de Linux), son solo algunos de los nombres que ha destacado el MIT en sus publicaciones globales.

La revista, fundada en 1899, dio a conocer esta semana los 35 jóvenes Latinoamericanos más innovadores de 2019, entre los que fueron incluidos cuatro colombianos. Según el MIT, estas personas fueron elegidas porque «sus novedosos enfoques para crear nuevos tratamientos, robots colaborativos y formas de energía podrían estar a punto de cambiar el mundo».

Los 35 jóvenes, 9 mujeres y 26 hombres, fueron seleccionados por un comité de evaluación de 50 expertos de toda Latinoamérica, de entre más de 2.000 candidatos. «Sus proyectos cubren un amplio espectro de tecnologías emergentes con una amplia gama de verticales de proyectos que van desde, biotecnología, medicina, sustentabilidad, inteligencia artificial, software y hardware, entre otras”, dice un comunicado del Instituto.

María Alexandra Tamayo (24 años), Jaime Andrés Pérez Taborda (34 años), David Leyton (26 años) y Juan Manuel Lemus (29 años) son los cuatro colombianos catalogados por el MIT como los más innovadores del continente. Pero, ¿quiénes son estas personas y por qué fueron  incluidos en tan selecto grupo?

Las gotas que cambiarán el tratamiento de diabéticos

Unas 400.000 personas se están quedando ciegas por la diabetes y otros 140 millones lo harán a causa de la retinopatía diabética, según la información que recopiló el ingeniero biomédico colombiano David Leyton. Mientras hacía sus prácticas en la Harvard Medical School (EE. UU.), el joven quedó impactado al conocer el tratamiento actual contra la retinopatía diabética: inyecciones en el ojo que suministran un medicamento directamente en la retina del paciente.

Este método tan drástico, aplicado 12 veces en un año, provoca molestias y rechazo, así fue que a este antioqueño se le ocurrió una forma de cambiar la administración del medicamento: sustituir las inyecciones por unas simples gotas para los ojos. El colombiano descubrió un fármaco y logró encapsularlo para aplicarlo de esta manera. 

La retinopatía diabética se manifiesta como un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos del ojo por el elevado nivel de azúcar en sangre. Este crecimiento reduce el campo de visión de las personas diabéticas. El principio activo del fármaco identificado por Leyton logra detener la progresión de la enfermedad.

Aunque de momento solo se ha probado en células endoteliales de retina humana y en modelos animales, el tratamiento podría sustituir un proceso molesto y peligroso por unas simples gotas para los ojos. Entre los riesgos asociados a las inyecciones intraoculares están el desprendimiento de retina y las infecciones. Este nuevo método promete también reducir estos peligrosos efectos secundarios.

La solución para el agua en La Guajira

De cada 10 personas que hay en el mundo, tres no tienen acceso a agua potable en su hogar, lo que hace un total de 2.100 millones de habitantes, según la Organización Mundial de la Salud.  Un agravante de esta situación es que estas personas no se reparten de forma equitativa por el planeta, sino que se concentran en países en vías de desarrollo.

Ante esta situación, el emprendedor colombiano Juan Manuel Lemus se marcó una meta: encontrar una forma de abastecer de agua potable a comunidades vulnerables de forma eficiente y ecológica.

Su respuesta al desafío del agua se llama ‘Apunajaa‘, Agua por La Guajira (Colombia). Apunajaa es una palabra de la lengua wayuu que significa ‘sembrar‘, «Sembrar agua por la Guajira es el objetivo», dice el joven arquitecto. 

El eslogan de su iniciativa es «la solución está en el aire», debido a que el enfoque de Lemus se ha centrado en obtener agua a partir de la condensación de la humedad ambiental: «Quisimos recrear el ciclo hidrológico del agua de forma mecánica». 

Su creación consiste en «un dispositivo de alta eficiencia que deshumidifica el aire y condensa el agua», cuenta el innovador. Para funcionar emplea energía solar, pero, cuando el sol no brilla, el aparato utiliza baterías térmicas. La condensación del agua en las paredes del dispositivo también se realiza con energía renovable gracias a la acción del viento. Luego, las gotas condensadas se acumulan en un reservorio donde se enfrían de forma natural. «Obtener agua de la humedad del aire es uno de los sistemas más eficientes que existen y con menor impacto ambiental», cuenta Lemus.

Debido a su propio funcionamiento, el dispositivo está diseñado para zonas con temperaturas elevadas. De hecho, originalmente el aparato nació para dar servicio exclusivamente al departamento de La Guajira. Pero ahora, Lemus intenta que su dispositivo llegue a más zonas sin acceso a agua potable. El joven cuenta: «En todas las partes del mundo hay humedad en el ambiente. Es un dispositivo para preservar las vidas de las personas. El objetivo principal es salvar vidas».

Agua potable en cualquier hogar

Colombia es el segundo país del mundo con más recursos hídricos, a pesar de esto el 8% de los hogares no tiene acceso a agua potable; en zonas rurales, el porcentaje sube hasta el 30%. Teniendo esto en cuenta, la ingeniera biomédica María Alexandra Tamayo decidió aplicar sus conocimientos de nanotecnología para purificar el agua.

Ese fue el origen de NanoPro, un dispositivo capaz de eliminar hongos, virus y bacterias del agua sin afectar a su sabor, olor y color. Tamayo cuenta que desarrolló este proyecto porque las comunidades que no tienen acceso al agua potable tampoco tienen acceso a recursos económicos. Por ello, su filtro tiene un coste más asequible que otros procesos que los ciudadanos en situación de vulnerabilidad no pueden costear.

«A diferencias de otros, NanoPro no retiene las bacterias, ya que su sistema de filtración elimina completamente los microorganismos, lo que aumenta su seguridad y reduce su necesidad de mantenimiento. Además, tampoco requiere energía para funcionar», explicó la ingeniera antioqueña.

El filtro se puede aplicar tanto en poblaciones rurales como urbanas, puesto que se incorpora tanto en grifos como en termos para aquellas zonas que cuya red de abastecimiento no llega hasta los hogares. 

Monitorear la calidad del agua en tiempo real

El agua contaminada provoca más de 500.000 muertes por diarrea al año, según la Organización Mundial de la Salud. En el caso de Colombia, son numerosos los casos de municipios que sufren contaminación del agua por mercurio debida a la minería ilegal, de acuerdo al Sistema de Información Ambiental.

Con el objetivo de conocer la calidad de agua en zonas remotas del país, el doctor en Física e investigador de la Universidad de los Andes, Jaime Andrés Pérez, lidera un proyecto con el que monitorea la calidad de agua en zonas rurales del país, con el apoyo de los propios pobladores de los municipios.

Para esto, Pérez desarrolló unas sonas de bajo costo que miden el pH, el oxígeno disuelto, la turbidez, el color aparente y la concentración de metales pesados como el cadmio, el plomo, el mercurio y el arsénico en el agua. Además, para evitar usar baterías que puedan contaminar las aguas, usa sondas que se alimentan por nanogeneradores termoeléctricos y piezoeléctricos, es decir, las diferencias de temperaturas y el movimiento de las propias aguas de los ríos generan la electricidad.

«El mayor problema de Colombia y de América Latina es la contaminación por metales pesados. Hablar de la calidad del agua es como hablar de su salud», explica el investigador.

Estas sondas que son diseñadas en apoyo con las comunidades, se quedan en las diferentes regiones donde los pobladores eligen dónde hacer las mediciones. De esta forma, «los ciudadanos se empoderan acerca de la calidad y usos del agua. Los mismos ciudadanos hacen una caracterización del agua que están bebiendo», añade Pérez.

Los datos son públicos y se despliegan en tiempo real. «Los usuarios hablan con datos y entienden de qué se habla cuando se habla de gobernanza de agua. Así se empoderan y hacen exigencias a empresas privadas e instituciones gubernamentales. Se rompe el paradigma del equipo científico y el ciudadano que no cree en los datos», explica el ingeniero.

Fuente: revista semana

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