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Cuando la voz de la tragedia apaga la última luz de la esperanza

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Quizá el silencio prolongado guarde en el baúl de los recursos no deseados las circunstancias en que ocurrieron los trágicos hechos, que terminaron con el fallecimiento de Sara Sofía Guayabo.

Todo lo que trascendió en los dos días de angustia prolongada que vivió su familia, fue la noticia de su desaparición el domingo 29 de septiembre en horas de la tarde.

El reporte oficial que se difundió señalaba que la adolescente cayó a las aguas del Río Cusiana. Trágico momento que se presentó en inmediaciones del puente El Canoero, municipio de Maní.

Ante la emergencia el Cuerpo de Bomberos del municipio emprendió la búsqueda de la menor, Labor que durante esa primera jornada no dio los resultados esperados. La joven no pudo ser localizada y la zozobra extendió su existencia por unas “eternas” horas más.

El lunes 30 de septiembre cuando apenas iniciaba el día se retomo el operativo de búsqueda. Antes de concluir la jornada se conoció la infausta noticia. Sara Sofía había sido encontrada sin vida a tan solo 5 kilómetros del lugar donde había desaparecido.

Así lo reveló la comandante de Bomberos de Maní, quien agradeció la colaboración recibida por parte de la comunidad, quien alertó a las unidades bomberiles sobre la presencia de un cuerpo flotando en las aguas del Cusiana.

De esta manera terminó el primer capítulo del suplicio para la familia. Ahora, después de los trámites legales, llegará la lúgubre despedida y acompañamiento a su morada final.

De Sara Sofía, ahora en la eternidad, quedarán los recuerdos de los buenos momentos que vivió, los cuales se fijarán de manera perenne en la memoria de quienes la conocieron.