La interpretación personal de Jesús hecha por el presidente Gustavo Petro, desató una fuerte polémica. El mandatario colombiano sostuvo históricamente ha sido presentado como Cristo, término proveniente del griego y que según el gobernante se asocia con poder y realeza.
Para Petro esta interpretación va en contravía del mensaje original del personaje bíblico. Pero el punto más alto de la controversia vino cuando se refirió a la vida privada de Jesús.
“Yo creo que Jesús hizo el amor, quizá con María Magdalena, porque un hombre así, sin amor, no podría existir. La mujer lo apoyó hasta el último momento”, fueron las palabras del presidente.
Las reacciones no se hicieron esperar. A través del comunicado COM–CEC–040/26, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) recordó que el respeto por las creencias religiosas es un principio protegido por la Constitución Nacional.
El pronunciamiento surge como una reafirmación de los fundamentos teológicos de la Iglesia Católica frente a la figura de Jesucristo.
En el documento, emitido este 28 de enero y firmado por su Comunidad de Presidencia, los obispos subrayaron que la fe cristiana se basa en la revelación de Jesucristo como figura divina y salvadora, y no únicamente como un referente histórico o moral.
La institución enfatizó que estas convicciones forman parte de la identidad de millones de fieles en el país.
La CEC señaló que, si bien Colombia es un Estado social de derecho y laico, dicha naturaleza no implica el desconocimiento de las creencias, sino la garantía de profesarlas sin discriminación.
El texto cita la Constitución de 1991, la Ley 133 de 1994 y jurisprudencia de la Corte Constitucional para sostener que el Estado debe abstenerse de intervenir en asuntos estrictamente doctrinales.
El comunicado sostiene que ninguna autoridad civil tiene la competencia para emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias ciudadanas, apelando a la separación de poderes entre el ámbito estatal y el religioso.
Finalmente, los prelados invitaron a los ciudadanos a consultar fuentes autorizadas para evitar interpretaciones descontextualizadas de su fe y reiteraron su disposición a la convivencia social dentro del marco del pluralismo y la dignidad humana.



