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Sin…salida de emergencia

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Por: Rubén Darío Ramírez Arbeláez


El cambio de costumbres se dejó sentir en las celebraciones del año nuevo. Las plazas en todas las ciudades del mundo se atiborraron de silencio; las campanas no retumbaron para dar el feliz año; las familias se refugiaron en sus aposentos y solo los móviles permitieron el saludo, el abrazo virtual y como es debido, el reporte de los últimos chismes del entorno familiar o social. Las tradicionales doce uvas se consumieron pidiendo un solo deseo: salud.Recordaba la celebración del cambio del milenio en la Puerta del Sol (Madrid), con miles de personas de todas las nacionalidades en donde “los abrazos se confundían sin cesar”. Haciendo una comparación con los sucesos actuales, es necesario relacionarla con la tragedia en una discoteca del sur de Brasil (2013) que dejó 233 muertos y 116 heridos -estudiantes universitarios- en la que gran mayoría murió por asfixia: las puertas eran estrechas y la salida de emergencia precaria. Este repaso nos deja ver el desconcierto y la deficiente capacidad de respuesta que observamos en el sistema sanitario, no solo en Colombia sino a nivel global. No estábamos preparados y por este motivo las víctimas se multiplicaron.

Hoy, se acelera la mutación del virus, pacientes invisibles transitan contagiando sin saberlo y la relajación de las medidas es el diario vivir.El virus no se ha ido, las UCI no están desocupadas, y los riesgos están presentes. Es un deber y un derecho tener salidas de emergencia a todo nivel, pero en especial en las instalaciones del Estado. Somos frágiles y las circunstancias impredecibles. Debemos decidir cómo vamos a vivir en los próximos años, donde la vía no es recta: tendremos que atravesar recovecos, callejuelas, desvíos forzados, idas y venidas, aprendiendo sobre la marcha y necesitando estar ligeros de equipaje. Sí, la vacuna COVID-19 es una esperanza y la certeza es vacunarnos y seguir por largo tiempo las normas de bioseguridad. Un millón ochocientos mil muertos es razón suficiente para no bajar la guardia. Las autoridades de salud deben ser transparentes respecto a las campañas de aplicación y se debe decidir si es ético o no expedir un carné de vacunación; unos lo consideran discriminatorio y otros un derecho para asistir al trabajo, asistir a eventos o viajar. De la responsabilidad individual, social y de un gobierno honesto, serio y previsivo depende que el 2021 sea un poco más viable. Otros asuntos públicos requieren también atención. En Colombia algunos problemas están intactos y otros agravados por la pandemia. No existe una renovación de dirigentes políticos y pocos tienen visión de Estado.

La pandemia no debe ser excusa para dejar a un lado los compromisos frente a la paz, el juego no es buscar un alto al fuego, es LA PAZ.Está comprobado que la situación actual es debida a la degradación ambiental por políticas equivocadas, las que por acción u omisión permiten la deforestación y el mal uso de los recursos como el agua, con consecuencias devastadoras. Pronto aumentarán los migrantes y refugiados climáticos, generando nuevas alteraciones a la cotidianidad. Potencialmente se incrementó un éxodo hacia la ciudad, generándose una desenfrenada urbanización, sin un riguroso control a los alcaldes para evitar la corrupción en el otorgamiento de licencias.

Otros efectos colaterales del COVID’19 son la aparición o el fortalecimiento de otras calamidades. La soledad de millares de ciudadanos, está alterando la salud mental colectiva generando un desequilibrio emocional con miedos, traumas y adicciones. Igualmente, vienen en aumento el cultivo, distribución y consumo de sustancias sicoactivas, y la ONU advierte: “grupos vulnerables y marginados, jóvenes, mujeres y pobres por la crisis del COVID-19 y la recesión económica amenazan con agravar aún más los peligros de las drogas; actualmente tenemos 270 millones de consumidores frecuentes”. La adicción a los video juegos está en apogeo. Para mantener ocupados a los adolescentes y jóvenes en el 2020, se derrocharon 160.000 millones de dólares en el mundo. Pasamos del deporte en el césped al deporte electrónico, en donde el juego FIFA capta una importante audiencia.

Es pertinente reiterar, sobre el peligro de las noticias falsas o sesgadas y sus consecuencias. Filtrar y contrastar la noticia, debe ser una tarea diaria. Por ejemplo, al periódico El Tiempo se le puede tener alto nivel de confianza cuando anuncia el horario y las zonas donde habrá corte de energía y agua, las utilidades del GRUPO AVAL, y los clasificados, de ahí en adelante es necesario examinar los contenidos. La respuesta no solo la deben dar los epidemiólogos, es en el gobierno y los ciudadanos en los que recae la mayor responsabilidad.

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